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1989-3809
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1138-2635


Escritos de Psicología
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Volumen 12 / Número 1 ·Enero-Junio 2019
 
Intervención grupal en educación sexual con estudiantes: actitudes hacia la sexualidad, masturbación y fantasías sexuales
Group intervention in sex education with students: attitudes towards sexuality, masturbation and sexual fantasies

[pp. 30-37]
[DOI: 10.5231/psy.writ.2019.2607]
Antonio Ruiz García1, Óliver Jiménez Jiménez2, María Araceli Ojeda Mora2,
Miguel Ángel Rando Hurtado2 y Lidia Martínez Suárez2

1Universidad de Córdoba, España; 2Universidad de Málaga, España
 

La erotofilia se ha relacionado con mayor satisfacción sexual, mayores conductas de protección frente a las infecciones de transmisión sexual/virus de inmuno-deficiencia humana (ITS/VIH), mayor uso del preservativo, etc. El objetivo ha sido determinar si una intervención breve en estudiantes universitarios es una opción eficaz para incrementar las actitudes positivas hacia la sexualidad, las actitudes y mitos hacia la masturbación, así como de las fantasías sexuales. Se ha realizado una intervención cuasiexperimental tipo pre-post-seguimiento en estudiantes universitarios (N=51). En la evaluación se emplearon la Encuesta Revisada de Opinión Sexual (EROS), el Cuestionario de Fantasías Sexuales (SFQ) y el Inventario de actitudes negativas hacia la masturbación (NAMI). Se han encontrado cambios estadísticamente significativos en EROS, SFQ y NAMI. Manteniéndose todos los cambios tras una evaluación de seguimiento, realizada tres meses después. Este tipo de intervención tiene una incidencia positiva sobre las fantasías sexuales, así como en las actitudes y mitos hacia la sexualidad y la masturbación.

Palabras clave: Actitudes hacia la masturbación, Intervención breve, Fantasías sexuales, Educación sexual, Erotofilia.

Erotophilia has been associated with increased sexual satisfaction, increased protective behaviours against Sexually Transmitted Infections/Human Immunodeficiency Virus (STI/HIV), increased condom use, etc. The aim of this study was to determine whether a brief intervention in college students was an effective option for increasing positive attitudes toward sexuality, attitudes and myths about masturbation, and sexual fantasies. A quasi-experimental pre-post-follow-up intervention was conducted with university students (N=51). We administered the Revised Sexual Opinion Survey (EROS), the Sexual Fantasy Questionnaire (SFQ), and the Negative Attitudes Toward Masturbation Inventory (NAMI). Statistically significant changes were found in EROS, SFQ and NAMI scores. All changes were maintained at a follow-up assessment at 3 months. This type of intervention has a positive impact on sexual fantasies, attitudes and myths about sexuality and masturbation.

Keywords: Attitudes towards masturbation, Brief intervention, Sexual fantasies, Sexual education, Erotophilia.

 

Cómo citar este artículo: Ruiz, A., Jiménez, O., Ojeda, M. A., Rando, M. A. y Martínez, F. L. (2019) Intervención grupal en educación sexual con estudiantes: actitudes hacia la sexualidad, masturbación y fantasías sexuales. Escritos de Psicología, 12, 30-37.


Correspondencia: Antonio Ruiz García. Departamento de Psicología. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Córdoba. Av. San Alberto Magno, s/n. 14071 Córdoba (España). E-mail: aruiz1@uco.es


Introducción

El estudio de las actitudes (y sus componentes cognitivo, afectivo y conativo) como recurso para predecir la conducta de los individuos, es un clásico en la disciplina psicológica. Así mismo, y debido a la necesidad y ambigüedad terminológica referida al concepto de sexualidad, también han existido diversos intentos de predecir la conducta sexual a través del estudio de las actitudes hacia la sexualidad, esto debido a que las actitudes son disposiciones para comportarse y a que han mostrado que pueden ser una forma efectiva de predecir conductas (López y Fuertes, 1989), ya que estas han mostrado que pueden ser una forma efectiva de predecir conductas (Ajzen y Fishbein, 2005).

En lo relativo a las actitudes hacia la sexualidad ha proliferado una amplia variedad de conceptualizaciones y medidas. No obstante, esta amplitud no se corresponde con la escasez de definiciones explícitas de actitudes hacia la sexualidad de las que disponemos, y pese a esto, han surgido diferentes modelos conceptuales para la explicación de esta como son los de: permisividad sexual (Reiss, 1964), conservadurismo-liberalismo sexual (Hudson, Murphy y Nurius, 1983) y la dimensión erotofobia-erotofilia (Fisher, Byrne, White y Kelly, 1988; consultar Blanc y Rojas, 2017). Por su parte la permisividad sexual (Reiss, 1964) ha estado asociada al grado en que las personas aceptan con mayor facilidad una mayor variedad y tipos de comportamientos sexuales, como las relaciones fuera del matrimonio (pre y extramatrimoniales) o como las interacciones sexuales no maritales (Lottes y Kuriloff, 1994; citado por Blanc y Rojas, 2017).

En cuanto al constructo conservadurismo-liberalismo sexual, considerado como un continuo bipolar, situaría a personas que sienten que la expresión de su sexualidad ha de estar limitada y regulada estrictamente (conservadurismo) versus aquellas que sienten que la sexualidad debe ser vivida de forma abierta, sin restricciones y en total libertad (Hudson, Murphy y Nurius, 1983; citado por Blanc y Rojas, 2017).

En cuanto a la dimensión erotofobia-erotofilia (Fisher et al., 1988), esta puede definirse como la tendencia a responder ante los temas o cuestiones sexuales de forma positiva o negativa. Esta dimensión explica, recurriendo al paradigma del aprendizaje, cómo alguien puede llegar a tener una disposición positiva o negativa hacia la sexualidad, algo que mediatizará el propio comportamiento erótico y sexual (Gómez-Zapiain, 2013). De forma que podemos definirla como la “disposición aprendida a partir de la exposición particular a las restricciones y castigos relacionados con la sexualidad durante el proceso de socialización” (Fisher et al., 1988, p.123). Estos autores aportan evidencia relativa a que las personas erotofilicas y erotofóbicas se diferencian en que las primeras van a prestar más atención, procesan y recuerdan más información sexual o contraceptiva; van a anticipar en mayor medida la probabilidad de tener relaciones sexuales; adquieren en mayor medida métodos anticonceptivos; y, tienen una mayor capacidad para hablar con la pareja sexual sobre sexualidad en general, prácticas anticonceptivas en particular o usan de forma más consistente los métodos anticonceptivos. De hecho, se ha relacionado la erotofilia con personas con mayor satisfacción sexual, más abiertas a la actividad sexual y a las distintas conductas sexuales como por ejemplo, la masturbación (Ortega, Ojeda, Sutil y Sierra, 2005; Ruiz, Jiménez, Ojeda, Rando y Martínez, 2018; Ruiz, Ojeda, Jiménez, Rando y Martínez, 2016; Sierra, Perla y Gutiérrez-Quintanilla, 2010) o la conducta autoerótica, mayor número de contactos y de parejas sexuales (Fisher et al., 1988); la manifestación de emociones y evaluaciones favorables hacia la sexualidad y la búsqueda de estímulos sexuales (Zubeidat, Ortega, Villar y Sierra, 2003); o la relación con el debut sexual, por detrás de otras variables sociodemográficas como la edad, el sexo o la orientación sexual, influyendo más la erotofilia entre los no practicantes de religión, y los no heterosexuales (Bermúdez, Ramiro-Sánchez, y Ramiro, 2014). Además, las personas más erotofílicas, en sus relaciones de pareja, suelen establecer relaciones de apego seguro, disfrutan de la experiencia erótica, de la comunicación, y de la expresión de emociones positivas (Heras, Lara y Fernández-Hawrylak, 2016). También se ha encontrado una clara relación entre actitudes erotofílicas e implicarse en conductas sexuales que conllevan la protección mediante el uso, por ejemplo, del preservativo, hallándose una predisposición a la utilización de métodos anticonceptivos y poseer habilidades más eficaces para la prevención de infecciones de transmisión sexual (García-Vega, Menéndez, Fernández, y Rico, 2010; Reis, Ramiro, Matos, Diniz, y Simões, 2011; Sanders, Graham, Yarber, Crosby, Dodge, y Milhausen, 2006).

Por el contrario, aquellos que tienen actitudes más erotofóbicas van a aceptar peor la sexualidad en cualquiera de sus manifestaciones, tendiendo a mostrar emociones desagradables por los estímulos sexuales, valorándolos negativamente, y experimentando mayor culpabilidad, evitación y ansiedad sexual ante las mismas (Zubeidat et al., 2003); así como menor nivel de conocimiento en cuanto a los riesgos que conllevan ciertas conductas sexuales y estar menos predispuestos al uso de métodos contraceptivos (Heras et al., 2016). De hecho, en un estudio ya clásico, se encontró que hombres erotofóbicos eran menos tendentes a utilizar condones que aquellos erotofílicos (Fisher, 1984; citado por Gómez-Zapiain, 1994). De forma que aquellos identificados como erotofóbicos van a relacionar lo sexual con peligro, con perjuicio, como algo que aboca a provocar dolor y sufrimiento, llegando incluso a la estigmatización de la sexualidad (Gómez-Zapian, 2013). Asimismo la erotofobia ha sido también asociada a menor experiencia sexual, menor interés por lo erótico, menos fantasías sexuales y subestimar la posibilidad de relaciones sexuales, encontrándose estas más expuestas a conductas de riesgo dado que no habían previsto los encuentros sexuales y tampoco los recursos y métodos de protección adecuados (Gómez-Zapiain, 1994, 2013).

En cuanto al estudio de la erotofilia en población universitaria, encontramos escasas investigaciones. En el trabajo de Lameiras (1998) en estudiantes pre-universitarios (17-18 años) se encontró, empleando el instrumento Sexual Opinion Survey (SOS) (White, Fisher, Byrne y Kingma (1977); citado por Lameiras, 1998), que evalúa la dimensión erotofobia-erotofilia, que los chicos eran más erotofílicos que las chicas, y que esto estaba influido por la opción religiosa y ser practicantes o no, así mismo la orientación política con la que se identifican también parece tener alguna influencia aunque la relación no es tan clara. De este modo aquellos/as que se identificaban con partidos políticos de izquierdas y los que no se identificaban con ningún partido, mostraron actitudes más erotofílicas.

En relación con las actitudes sexuales (García-Vega, Rico y Fernández, 2017), evaluadas según la dimensión erotofobia-erotofilia empleando el instrumento Sexual Opinion Survey (SOS) (Carpintero y Fuertes, 1994, García-Vega, Fernández, y Rico, 2004; citado por García-Vega et al., 2017), los autores encontraron que los comportamientos sexuales dependían de forma estadísticamente significativa del grado de erotofilia. Junto a la evaluación del grado de erotofilia se empleó un inventario de conducta sexual (Hsu et al., 1994) donde se observó que las personas erotofílicas se implicaban más frecuentemente en conductas sexuales que aquellas tendentes a la erotofobia.

Por último, Blanc, Sayans-Jiménez, Ordoñez-Carrasco y Rojas (2018) emplearon una muestra de adultos jóvenes de entre 18 y 30 años aplicando el instrumento EROS (SOS revisado, Río-Olvera, López-Vega, Cabello-Santamaría, 2013), la escala de actitudes hacia la conductas sexuales (ASBS; Blanc, Ordoñez-Carrasco, Sayans-Jiménez y Rojas, 2016), y una checklist de experiencia sexual. Con esto pretendieron comprobar la capacidad predictiva diferencial de EROS y ASBS, como resultados encontraron que la capacidad predictiva de ASBS para la experiencia sexual fue mayor que la capacidad predictiva de SOS para la experiencia sexual en hombres y mujeres. Asimismo se observó que las mujeres adultas jóvenes tienen menor experiencia sexual (realizan menos variedad de conductas sexuales) porque tienen actitudes más negativas hacia las conductas sexuales en comparación a los hombres jóvenes. Si solo se usa el SOS, se podría concluir que el sexo como variable, por sí mismo predice la experiencia sexual. Sin embargo, el ASBS muestra que después de analizar el efecto de las actitudes hacia la conducta sexual, el sexo de los participantes no predice la experiencia sexual.

Finalmente, y a pesar de encontrar algunos estudios sobre erotofilia en edad adulta y universitarios, no se encuentran intervenciones de educación sexual orientadas para este colectivo. Por todo ello, el presente estudio, plantea determinar si una intervención breve es una opción eficaz para para: a) Incrementar actitudes positivas hacia sexualidad; b) Disminuir actitudes negativas hacia la masturbación; c) Incrementar las fantasías sexuales: y, d) Que los resultados se mantuvieran en el seguimiento.

En este estudio exploratorio se plantearon las siguientes hipótesis:

  1. Se espera la disminución de erotofobia y homofobia; y el incremento de erotofilia, sexo no convencional y EROS total.
  2. Se espera que se incrementen las fantasías sexuales exploratorias, íntimas, interpersonales, sadomasoquistas y SFQ total.
  3. Se espera una reducción falsas creencias acerca de la naturaleza nociva de la masturbación, afectos negativos en experiencias personales con la masturbación, actitudes negativas hacia aspectos positivos de la masturbación y en el IANM total.
  4. Se espera que los cambios producidos por la intervención se mantengan en el seguimiento.

Método

Participantes
Han participado en este estudio 51 estudiantes universitarios de distintas edades, sexo y orientación sexual. En su mayoría eran mujeres (68.6%) y la orientación sexual predominante fue la heterosexual (88.2%). La muestra fue obtenida por muestreo casual o incidental. Los participantes estaban matriculados en un curso de extensión universitaria en psicología clínica en el que participaban los autores como docentes.

Instrumentos
Se emplearon cuestionarios para medir actitudes, mitos y fantasías sexuales, que se detallan a continuación.

Encuesta revisada de opinión sexual (EROS; Río-Olvera et al., 2013). Es un instrumento que permite la evaluación de las actitudes hacia la sexualidad en términos del constructo erotofobia-erotofilia en población adulta. Una mayor puntuación en una u otra escala denotaba una mayor erotofobia y una mayor erotofilia, respectivamente, y viceversa. Esta escala consta de 20 ítems que se responden empleando una escala tipo Likert (1 totalmente en desacuerdo-7 totalmente de acuerdo). Este instrumento posee una fiabilidad elevada (α = 0.85).

Inventario de actitudes negativas hacia la masturbación (IANM; Abramson y Mosher, 1975; Mosher, 1998; adaptación al español de Sierra et al., 2010). Está formado por 30 ítems en escala de tipo Likert (1 totalmente falso-5 totalmente verdadero). La puntuación total oscila entre 30 y 150 puntos. Puntuaciones elevadas denotan mayor presencia de actitudes negativas hacia la masturbación. Consta de una escala total (α =0.61) y 3 subescalas, que son Afecto negativo en experiencias personales con la masturbación (α = 0.85), Actitudes negativas hacia aspectos positivos de la masturbación (α = 0.76); y Falsas creencias acerca de la naturaleza nociva de la masturbación (α = 0.61).

Cuestionario de Fantasías Sexuales (SFQ) (Eysenck y Wilson, 1981; adaptación española de Sierra, Ortega, Martín-Ortiz y Vera-Villaroel, 2004). Consta de 32 reactivos en escala tipo Likert (0- Nunca y 3-A menudo) agrupados en cuatro tipos de fantasías sexuales (o factores): exploratorias, íntimas, impersonales y sadomasoquistas (valores α = 0.66 y 0.79); y una escala total (α = .90).

Procedimiento
La muestra fue obtenida por muestreo casual o incidental. Los participantes estaban matriculados en un curso de extensión universitaria en psicología clínica en el que participaban los autores como docentes. La evaluación pre se realizó antes de comenzar el primer taller (taller de autoconocimiento sexual) y post tras finalizar el segundo (taller de educación sexual). Ambas se realizaron en formato papel y lápiz. Tres meses después de finalizar la intervención se realizó una evaluación de seguimiento mediante cuestionario en línea. Este seguimiento se realizó recurriendo a la utilidad Formularios Google Docs, el cual se insertó en el campus virtual del curso. Previamente se había avisado a los participantes de su presencia, y de la invitación a su cumplimentación.

Los talleres de sexualidad tuvieron una duración de 2 horas cada uno, repartidas en dos días contiguos. Se emplearon dinámicas de grupo que incluían interacciones de dos, tres y cuatro participantes, así como del grupo al completo, para que de manera experiencial pudieran trabajarse dichos objetivos. Se trabajó el contacto físico mediante el baile y contacto físico directo del cuerpo con caricias y juegos que fomentaban el contacto; anatomía sexual y zonas erógenas; actividades, gustos y fantasías sexuales; mitos sexuales mediante discusiones; y, finalmente, puestas en común de las percepciones, opiniones, fantasías y miedos que surgieron en los grupos (Tabla 1).

Resultados

Para comprobar si existen diferencias pre y post de los talleres, así como en el seguimiento a los 3 meses, se ha realizado una prueba t para muestras relacionadas con un criterio de relevancia de p<.05.

El análisis muestra diferencias estadísticamente significativas para: EROS Erotofobia [t(46)= 2.74; d=0.4; p<0.05], siendo la media de Erotofobia mayor tras los talleres; EROS Erotofilia [t(46)= 1.82; d=0.27; p<0.05], siendo la media de EROS Erotofilia mayor en el postest; SFQ Fantasías íntimas [t(46)= 2.69; d=0.39; p<0.05], siendo la media de SFQ Fantasías íntimas mayor tras la intervención; SFQ Fantasías sadomasoquistas [t(46)= 3.33; d=0.48; p<0.001], siendo la media de SFQ Fantasías sadomasoquistas mayor en el postest; SFQ Total [t(46)= 4.45; d=0.65; p<0.001], siendo la media de SFQ Total mayor en el postest; IANM Actitudes negativas hacia la masturbación [t(46)= -2.85; d=0.41; p<0.05], siendo la media de IANM Actitudes negativas hacia la masturbación mayor en el pretest; IANM Falsas creencias acerca de la naturaleza nociva de la masturbación [t(46)= -3.12; d=0.46; p<0.005], siendo la media de IANM Falsas creencias acerca de la naturaleza nociva de la masturbación menor tras los talleres; IANM Afectos negativos en experiencias personales con la masturbación y en la escala total de este mismo cuestionario [t(46)=-1.9; d=0.28; p<0.05], siendo la media de IANM Afectos negativos en experiencias personales con la masturbación y en la escala total de este mismo cuestionario menor tras los talleres IANM Total [t(46)= -3.70; d=0.54; p<0.001], siendo la media de IANM Total menor tras los talleres. Sin embargo, no muestran cambios significativos para: EROS Homofobia [t(46)= 1.14; d= .16; p= .25]; EROS Sexo no convencional [t(46)= .23; d= .03; p= .81]; EROS Total [t(46)= .38; d= .50; p= .70]; SFQ Fantasías exploratorias [t(46)= 1.41; d= .20; p= .16]; Fantasías interpersonales [t(46)= .74; d= .10; p= .46].

En el seguimiento realizado 3 meses después de finalizar la intervención, se empleó un cuestionario en línea, que respondieron 37 personas. Tras el análisis de los datos, los resultados obtenidos no encontraron diferencias significativas en los resultados como era esperable, manteniéndose los cambios después de la finalización de la intervención.



Discusión

La educación sexual sigue siendo una asignatura pendiente en nuestra sociedad, y las carencias educativas en este sentido llegan al ámbito universitario y a la etapa adulta en general. Por ello, plantear este tipo de intervenciones breves con adultos, que además muestran resultados satisfactorios en el caso de las variables evaluadas de actitudes hacia la sexualidad, actitudes y mitos hacia la masturbación y fantasías sexuales es de interés para la mejora de la satisfacción sexual en estas personas como se ha mostrado en el presente artículo, lo cual es algo relevante. Esto tiene especial importancia en lo referente a la prevención de infecciones de transmisión sexual/virus de la inmunodeficiencia humana (ITS/VIH), mejora de las relaciones de intimidad, etc. entre las personas, ya que, la sexualidad es una condición que acompaña al ser humano inseparablemente durante toda su existencia, y así va evolucionando a partir de las propias experiencias como una dimensión central en la formación de la identidad.

La sexualidad, el modo de ser sexuado, es imprescindible a largo de cada una de las etapas vitales y abarca diferentes realidades no quedando limitada a ninguna de ellas (la reproducción, la afectividad y la comunicación); siendo, además, la sexualidad, fuente de equilibrio y de armonía en la forma de ser persona, su personalidad, de cada individuo donde acontecen el amor y las actitudes positivas hacia uno mismo y los demás, expresándose a través de diferentes variantes interindividuales, culturales e históricas. Por lo que, las formas de experimentar y vivenciar la sexualidad son múltiples no existiendo unas mejores que otras en términos absolutos (López, 2005). De este modo, plantearse realizar este tipo de intervenciones, también en la vida adulta, debería ser de interés para seguir potenciando, acompañando y mejorando el conocimiento y autoconocimiento de la sexualidad ya que esta es inagotable e inacabada, porque estamos siempre en proceso de su construcción. Para esto, fomentar las actitudes positivas hacia la sexualidad o erotofilia es una manera de conseguirlo, por las implicaciones con respecto a la satisfacción sexual, conductas de prevención y protección, etc. como comentamos con anterioridad.
En el presente trabajo se han encontrado cambios con significación estadística en los cuestionarios en algunas de sus subescalas y en escalas totales. Concretamente, y siguiendo las hipótesis planteadas, hemos encontrado lo que a continuación se expone.

Para la hipótesis 1 hemos encontrado incrementos en las subescalas de erotofobia y erotofilia de forma estadísticamente significativa. No encontrando cambios significativos en homofobia, sexo no convencional ni EROS total. Por tanto, esta hipótesis se ha cumplido parcialmente.

Para la hipótesis 2 se ha producido un incremento de las fantasías sexuales habiéndose encontrado cambios estadísticamente significativos en Fantasías íntimas, sadomasoquistas y en SFQ total que valora fantasías sexuales en general, habiéndose cumplido la hipótesis de forma parcial ya que las Fantasías exploratorias e interpersonales no han resultado ser estadísticamente significativas aunque hayan aumentado.

En la hipótesis 3, se produce una disminución estadísticamente significativa en Falsas creencias acerca de la naturaleza nociva de la masturbación, de los Afectos negativos en experiencias personales con la masturbación, en actitudes negativas hacia aspectos positivos de la masturbación y en IANM total. Con lo cual se cumple la hipótesis planteada.

Por último, en la hipótesis 4, encontramos que no se produjeron cambios estadísticamente significativos en el seguimiento realizado a tres meses. Cumpliéndose también lo esperado.

Por lo tanto, parece que tras una intervención breve mediante talleres de educación sexual esta se muestra eficaz en disminuir las actitudes negativas hacia la masturbación e incrementar las fantasías sexuales, aunque en este último caso no se haya cumplido la hipótesis 2 de forma completa. Sin embargo, para la hipótesis 1, se encuentran resultados dispares en cuanto al incremento de las actitudes positivas hacia la sexualidad, evaluadas mediante el cuestionario EROS, donde se encuentra incremento en la subescala erotofilia y al mismo tiempo también en la de erotofobia. Este es un resultado contradictorio e inesperado. Cabría pensar que para incrementar la erotofilia o actitudes positivas pudiera ser necesario realizar una intervención más compleja y extensa que aborde aspectos relacionados con este constructo de una manera más específica. En el seguimiento realizado a los tres meses, hipótesis 4, se ha encontrado que los cambios se mantenían tiempo después de la intervención realizada.

Parea investigaciones futuras sería necesario incrementar la muestra de la intervención así como contar con un grupo de control y/o lista de espera, o de intervención alternativa con los que constatar si los cambios producidos tras la aplicación del programa de educación sexual son debidos a la intervención realizada y no a otras posibles influencias. Así como también sería interesante realizar seguimientos a más largo plazo, donde comprobar si estos cambios producidos se mantienen o se modifican posteriormente.

Finalmente, sería importante destacar de este trabajo su aportación, pese a las limitaciones ya manifestadas, al campo de estudio de la sexualidad y la educación sexual, puesto que no se encuentran en la actualidad estudios o trabajos relacionados con esta temática.

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RECIBIDO: 8 de mayo de 2019
MODIFICADO: 22 de julio de 2019
ACEPTADO: 26 de julio de 2019

 

 
   
                                                 
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