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Escritos de Psicología
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Volumen 6 / Número 2 ·Mayo-Agosto 2013
 
Felicidad y actividad física en personas mayores
Happiness and physical activity in the elderly

[pp. 6-12]
[DOI: 10.5231/psy.writ.2013.2106]
María del Rocío Bohórquez, Macarena Lorenzo y Alfonso Javier García
Universidad de Sevilla, España
 

El principal objetivo de este estudio fue explorar la felicidad –presente y pasada- de personas mayores de 65 años, así como la relación que la práctica de Actividad Física pudiera tener con ella. Los participantes cumplimentaron voluntariamente un cuestionario de datos sociodemográficos, el Cuestionario de actividad Física General en versión española y la Escala de Felicidad. Los resultados muestran que la felicidad actual de los mayores es inferior a la felicidad pasada. Además, se demuestra que la práctica actual de actividad física incide en la felicidad de los mayores, siendo más felices aquellos más activos en esta etapa de su vida. Finalmente, haber estado implicado en la práctica de actividad física en algún momento del ciclo vital (en el pasado, en el presente o de manera continua) está relacionado con un nivel mayor de felicidad que haber tenido un estilo de vida sedentario, los mecanismos gracias a los cuales la práctica de actividad física tiene este papel protector de la felicidad están por determinar. Este papel protector de la actividad física ha de ser tenido en cuenta en el diseño de los programas de promoción e intervención en el envejecimiento activo y positivo de la población.

Palabras clave: Felicidad; Bienestar; Ejercicio Físico; Vejez.

The overall objective of this study was to explore the relationship between past and present happiness and physical activity among people over 65 years old. Participants voluntarily completed a sociodemographic questionnaire, the the Spanish version of the Global Physical Activity Questionnaire and the Happiness Scale. The results show that the participants are less happy now than they were in the past. Furthermore, the current practice of physical activity leads to an increase in happiness, the happiest individuals being those who are the most active at this stage of life. Finally, being involved in physical activity at some point in the life cycle (past, present, or continuously) is associated with a higher level of happiness than that associated with a sedentary lifestyle. The mechanisms involved in the protective role of happiness remain to be determined. The protective role of physical activity has to be taken into account in the design of programs and interventions promoting active and positive aging.

Key words: Happiness; Well-being; Exercise; Old Age.

 

Correspondencia: Mª Rocío Bohórquez Gómez-Millán; Av. Manuel Siurot 8. 41013, Sevilla. E-mail: rociobohorquez@us.es. E-mail de los otros autores: Macarena Lorenzo: macarena.lorenzo.fernandez@gmail.co; Alfonso Javier García: alfonsoj@us.es.


Calidad de vida, bienestar subjetivo y felicidad son términos que, aunque a menudo han sido utilizados indistintamente, denotan significados diferentes (Veenhomen, 2000). Atendiendo al modelo de bienestar subjetivo de Diener (1984; Diener y Suh, 1998), el bienestar subjetivo incluiría respuestas emocionales –balance afectivo- y juicios globales de la satisfacción con la vida, ambos en relación a dominios concretos (familia, trabajo, etcétera). Desde esta óptica, la felicidad sería un resultado en la evaluación del bienestar subjetivo caracterizado por un balance afectivo positivo y un juicio global de satisfacción con la vida en el dominio del yo (Diener y Suh 1998).

Dos tipos de factores han sido evaluados en su relación con el bienestar subjetivo: de un lado variables sociodemográficas y de otro, factores psicosociales. En lo relativo a las variables sociodemográficas se ha abordado la influencia de la edad (McMahan y Estes, 2012; Pinquart, 2001), el género (Pinquart y Sorensen, 2001), la raza (Liang, Lawrence y Bollen, 1987; Mckenzie y Campbell, 1987), el estatus marital (Haring-Hidore, Stock, Okun y Witter, 1985; Waldinger y Schultz, 2010), las relaciones familiares (Diener y Suh, 1998; Pinquard y Sorensen, 2000), las relaciones sociales (Pinquart y Sorensen, 2000), la situación laboral (VanPraag, Frijters y Ferrer-i-Carbonell, 2003) o el estado de salud (Okun, Stock, Haring y Witter, 1984; VanPraaget al., 2003). A pesar de este amplio rango de factores estudiados, se ha postulado una escasa influencia de las variables sociodemográficas en la percepción del bienestar subjetivo (Diener y Suh, 1998; Diener, Suh, Lucas y Smith, 1999).

Por contra, los factores psicosociales han sido identificados como la mayor fuente de variabilidad en relación al bienestar subjetivo (Godoy-Izquierdo, Lara, Vázquez, Araque y Godoy, 2012). Las variables psicosociales relacionadas con el bienestar subjetivo que más impacto han tenido en la literatura han sido el optimismo (Ferreira y Sherman, 2007), las estrategias de afrontamiento (Caprara y Steca, 2005), la autoestima (García, Marín y Bohórquez, 2012), la autoeficacia (Caprara y Steca, 2005; Piquart y Sorensen, 2000) y el control percibido (Diener et al., 1999).

El bienestar subjetivo parece ser bastante estable a lo largo de la vida (Diener et al., 1999; Suh, Diener y Fujita, 1996; Suh, Diener, Oishi y Triandis, 1998), aunque se ha señalado la existencia de un patrón evolutivo en forma de U invertida (Godoy-Izquierdo et al., 2012; Godoy-Izquierdo, Martínez y Godoy, 2009), de modo que a partir de los 40 años aproximadamente el bienestar subjetivo parece ser menor para mejorar alrededor de los 50 años y alcanzar posteriormente niveles semejantes a los de la mitad de la adultez (Blanchflower y Oswald, 2008; Godoy-Izquierdo et al., 2012).

En lo relativo a la vejez propiamente dicha, la visión tradicional ha asociado esta etapa de la vida con infelicidad y ausencia de bienestar subjetivo (Lang y Heckhausen, 2001; Lelkes, 2008; Mrockzek y Spiro, 2005), aunque en los últimos años diversos autores han considerado estos resultados inconclusos y no determinantes (Cartesen, Pasupathi, Mayr y Nesselroade, 2000; Ehrlich e Isaacowtiz, 2002; J.A. García (2011). Variables Psicosociales que inciden en la calidad de vida del alumnado participante en programas universitarios de mayores. Tesis Doctoral. Sevilla: Universidad de Sevilla).

Godoy-Izquierdo et al. (2012) indican que los principales predictores de bienestar subjetivo en la adultez tardía son la satisfacción con el estado de salud, el estatus marital, las relaciones sociales, la satisfacción de las necesidades básicas, las habilidades personales, la autoeficacia y el ocio activo. Partiendo de la importancia éstas variables –especialmente estado de salud y ocio activo-, la práctica de actividad física se postula como un elemento a tener en cuenta en la evaluación e intervención en bienestar en los mayores (Guillén, 1996; Menec, 2003; Pawlowsky, Downward y Rasciute, 2011).

La práctica de actividad física por parte de los mayores de 65 años ha sido relacionada una mayor calidad de vida (Rejeski, Brawley y Shumaker, 1996; Sánchez, Ureña y Garcés de los Fayos, 2002) llegando incluso a postularse que esta mejoría seguiría un patrón lineal, de modo que la mayor calidad de vida correspondería a sujetos con elevados niveles de práctica de actividad física (Jürgens, 2006). Para Elavsky et al. (2005), esta relación tendría no sólo efectos a corto plazo sino también a largo plazo extendiéndose durante un período temporal de un año. Por el contrario, el sedentarismo en personas mayores se ha relacionado con una disminución de sus capacidades físicas, cognitivas y psicológicas (Guillén, 1996; Guillén y Sánchez, 2010).

La relación entre actividad física y calidad de vida está mediada, según diferentes autores (Márquez, Hu, Jerome y Diener, 2005; McAuley et al., 2006), por los beneficios consecuentes de la implicación activa en el ejercicio; del mismo modo es posible entender que la relación entre sedentarismo y disminución de la calidad de vida se encontraría mediada por los mismos mecanismos. Beneficios de la actividad física como la autoeficacia (Dionigi, 2007; McAuley, Blissmer, Katula, Duncan y Mihalko, 2000), la autoestima (García et al., 2012), el afecto positivo (Salmon, Owen, Crawford, Bauman y Sallis, 2005) o la satisfacción con la vida (Meléndez, Tomás, Oliver y Navarro, 2008) promocionarían el bienestar subjetivo o lo disminuirían ante su inexistencia/desaparición.

Mientras que la relación entre calidad de vida y/o bienestar subjetivo y la práctica de actividad física ha sido previamente abordada en la literatura, no ha sido posible encontrar estudios que relacionen felicidad y ejercicio. Así, el objetivo de este estudio fue explorar la felicidad –presente y pasada- de las personas mayores de 65 años así como la relación que la práctica de actividad física pudiera tener con ella. De este objetivo general se desprendieron las siguientes hipótesis:

a) La felicidad presente será estimada menor que la felicidad pasada.
b) Los mayores que realizan actividad física estimarán mayor su felicidad que aquellos sedentarios.
c) La pérdida de actividad física implicará menores niveles de felicidad presente.

Método

Participantes
La muestra –36 hombres y 68 mujeres- se formó por accesibilidad, contactando con personas mayores en diferentes espacios públicos. La edad media de los participantes fue 76.34 años (Mín. = 64, Máx. = 91, DT = 8.10).
En cuanto al historial de actividad física de los participantes 26 de ellos (25%) siempre han estado involucrados en algún tipo de actividad física o deportiva, 8 de ellos (7.7%) únicamente lo hicieron en el pasado, 44 realizan en esta etapa de su vida actividad física o deportiva por primera vez (42.3%) mientras que 26 participantes (25%) jamás se han involucrado en actividad física ya sea de manera formal o informal.

Instrumentos
Se desarrolló ex profeso una ficha de datos sociodemográficos que incluyó edad, género, estado civil, número de hijos, tipo de residencia, personas con las que se convive en el lugar de residencia, situación laboral, nivel académico e historial de actividad física y deporte.

Para la evaluación de los hábitos de actividad física/sedentarismo se empleó el Global Physical Activity Questionnaire –GPAQ- 2.0 en versión española (OMS, 2012). El GPAQ se compone de 16 ítems de los cuales 6 son de obligado cumplimiento mientras que los 10 restantes se cumplimentan en caso de respuestas afirmativas a preguntas llave. Este instrumento tiene en cuenta la actividad física realizada, su intensidad y el contexto en el que ésta se realiza (trabajo, desplazamiento u ocio); además, incluye una estimación del tiempo empleado en comportamientos sedentarios.

La evaluación de la felicidad y las fuentes de ésta se realizó mediante la Escala de Felicidad (Godoy-Izquierdo, Lara, Vázquez, Araque y Godoy, 2006). Esta escala se compone de 22 ítems que el sujeto ha de valorar en una rango 0-10. De estos ítems, 2 evalúan la felicidad actual y pasada y los 20 restantes la influencia de diferentes variables (como familia y relaciones familiares, hábitos y estilos de vida, herencia genética, etc.) en la felicidad actual de la persona.

Procedimiento
Se contactó con los mayores entrevistados en residencias de mayores, instalaciones deportivas municipales y diferentes zonas públicas como mercados, parques, calles céntricas transitadas, etc. Una vez realizada la presentación del entrevistador, se procedía a informar a los participantes de los objetivos del estudio, el formato de participación en el que se les deseaba involucrar y el tratamiento confidencial de sus datos. Tan sólo se entrevistó a aquellas personas que dieron su consentimiento y mostraron signos de adecuados estados de alerta y comprensión. Los cuestionarios se cumplimentaron en todas las ocasiones por un entrevistador entrenado que leía cada ítem al participante y procedía, cuando era necesario, a explicar las dudas que cada uno de ellos pudiera suscitar.

Análisis de datos. Los datos arrojados por las entrevistas fueron codificados y volcados en una matriz de SPSS 20.0 (IBM Corporation, 2012). De forma previa al análisis de datos se realizaron pruebas de normalidad y homocedasticidad de la muestra con el fin de tomar decisiones acerca de las pruebas estadísticas a emplear. Se determinó una distribución no normal de la muestra, así como la no homogeneidad de varianzas para las variables principales del estudio (pruebas de Kolmogorov-Smirnov y Levene, p < .05). Por ello se decidió utilizar pruebas no paramétricas en los análisis estadísticos realizados para este estudio. La primera hipótesis fue analizada mediante una prueba Wilcoxon de comparación de grupos dependientes, mientras que las hipótesis segunda y tercera se examinaron con pruebas Kruskall-Wallis para comparación de grupos independientes; para completar los análisis de la tercera hipótesis se efectuaron contrastes a posteriori
Mann-Whitney.

Resultados

La Tabla 1 muestra los principales descriptivos de las variables objeto de estudio:

Con el objetivo de explorar la felicidad actual estimada por los participantes así como la felicidad pasada y la relación entre ambas, se realizaron pruebas no paramétricas de comparación de grupos dependientes. Los resultados mostraron diferencias significativas basadas en los rangos negativos de Wilcoxon (Z=-6.02, p=.00) entre la felicidad actual y la pasada, siendo superior esta última.

Para indagar en la influencia de la actividad física realizada por los mayores de 65 años en el estado actual de felicidad se ejecutaron pruebas no paramétricas de comparación de grupos independientes. Los resultados, Tabla 2, indicaron diferencias significativas en la felicidad actual de los participantes en función de su implicación en tareas de ejercicio físico, estimando mayor su felicidad aquéllos que realizan actualmente algún tipo de actividad física.

Por otro lado, en lo relativo al historial de actividad física y su relación con la felicidad, se realizaron pruebas no paramétricas de comparación de grupos independientes. Los resultados mostraron diferencias significativas (χ2=23.16, p =.00) en los niveles estimados de felicidad en función del historial de actividad física. Las Tablas 3 y 4 muestran respectivamente descriptivos e inferenciales para las comparaciones a posteriori entre las diferentes evoluciones en la implicación en actividades físicas o deportivas mostrando que: (I) los mayores que en la actualidad realizan actividad física son más felices que aquellos que la han realizado sólo en el pasado, nunca o siempre; (II) aquellas personas que siempre han realizado actividad física o aquellas que han comenzado a hacerla a partir de los 65 años son más felices que aquellos que la abandonaron en la vejez y (III) no haber realizado nunca actividad física está relacionado con menores niveles de felicidad actual que haberla realizado en algún momento de la vida o mantenerla.

 

 

Discusión

Las personas felices viven más y son más autónomas que las personas infelices (Danner, Snowdon y Friesen, 2001; Lucas, 2007), aunque esta relación está claramente mediada por la morbilidad prevalente y las conductas de salud como la práctica de actividad física (Castillo, Ortega y Ruiz, 2005; Godoy-Izquierdo et al., 2012). Así, el objetivo principal de este estudio fue explorar la felicidad –presente y pasada- de las personas mayores de 65 años así como la relación que la práctica de actividad física pudiera tener con ella. La primera hipótesis que se planteó en relación a este objetivo, predecía que la felicidad presente de los participantes sería menor que su felicidad pasada; los resultados permiten confirmar esa hipótesis al identificar una felicidad presente menor (en algo más de dos puntos en una escala Likert 0 a 10 respecto de las medias) que la pasada/evocada. Este decremento en la felicidad percibida es coherente con el mismo efecto encontrado por Godoy-Izquierdo et al. (2009, 2012) o Pinquart (2001), y que ha sido usualmente asociado con la pérdida de factores relacionados con la felicidad como la pareja (Haring-Hidore, 1985) o la salud (Danner et al. 2001; Lelkes, 2008). Aunque este hallazgo contradice a priori los postulados de la estabilidad de la felicidad a lo largo del ciclo vital (Diener, 1999; Diener y Suh, 1998; Fernández-Ballesteros, Zamarrón y Ruiz, 2001), las diferencias pueden relacionarse con las perspectivas de investigación adoptadas: mientras que las metodologías longitudinales y transversales no arrojan diferencias significativas en felicidad entre las diferentes edades e incluso identifican una mayor madurez emocional en la vejez que permite disfrutar más de la vida (Fernández-Ballesteros, 2004), la evaluación retrospectiva de la felicidad arroja mayores puntuaciones de felicidad pasada (Kennedy, Mather y Carstensen, 2004; Lacey, Smith y Ubel, 2006).

La segunda hipótesis postulaba que los mayores que realizan actividad física estimarían mayor su felicidad que los sedentarios, relación que se ve confirmada por los datos al estimar su felicidad en algo más de 2 puntos de media (en una escala 0-10) para los mayores de 65 años que practican algún tipo de actividad física frente a aquellos que tienen un estilo de vida sedentario. Estos resultados confirman los encontrados por Rejeski et al. (1996), Sánchez et al. (2002), Guillén (1996) o Guillén y Sánchez (2010). Desde nuestro punto de vista, la relación felicidad-ejercicio es expresión de los beneficios de la actividad física sobre el bienestar físico, psicológico y social de la población general y de la población mayor en particular como ya indicaran, entre otros, Campos y Huertas (2003) o Capdevila (2005); en este sentido, la mejora de la condición física, las habilidades de autonomía, la auto-eficacia y las estrategias de afrontamiento podrían ser algunos de los productos de la actividad física más beneficiosos para un envejecimiento con bienestar subjetivo, aunque este aspecto debe ser comprobado en futuras investigaciones.

La última hipótesis proponía que la pérdida de actividad física implicaría menores niveles de felicidad presente de los mayores participantes. Los resultados muestran que:

a) Los mayores más felices son aquellos que practican actividad física en la actualidad, ya sea por una incorporación a la misma en esta etapa de su vida o por el mantenimiento de hábitos previos. Dos acercamientos explicativos, aunque no excluyentes, son posibles: por un lado la influencia positiva de la práctica de ejercicio físico (Huertas, 2003; Capdevila, 2005) y por otro lado el sedentarismo involuntario que obliga a algunos mayores, por su estado de salud física, a una inmovilidad forzosa.

b) Haber estado implicado en la práctica de actividad física en algún momento del ciclo vital (en el pasado, en el presente o de manera continua) está relacionado con un nivel mayor de felicidad que haber tenido un estilo de vida sedentario. Los mecanismos gracias a los cuales la práctica de actividad física tiene este papel protector de la felicidad están por determinar, aunque es posible plantear hipótesis como el aprendizaje y/o estimulación de habilidades de afrontamiento y manejo del estrés, la creación de redes extensas de apoyo social o la inclusión en estilos de vida saludables que permiten un envejecimiento saludable.

Entre las limitaciones de este estudio cabe destacar el reducido tamaño de la muestra, que no sólo resta representatividad a la misma sino que impide el uso de pruebas paramétricas de decisión estadística, en base a las cuales es posible explorar las relaciones planteadas con mayor precisión. Además, es necesario señalar la dificultad de la cumplimentación de las pruebas por parte de los participantes que, aunque asistidos por los investigadores, mostraron dificultades en la comprensión de algunos conceptos, en la limitación de su respuesta a las preguntas y en la utilización de escalas cuantitativas para la evaluación de conceptos cualitativos.

Futuras investigaciones deberían partir necesariamente de una adaptación de los instrumentos a la población mayor de 65 años y de una muestra de mayor tamaño. Además, replicar este estudio agrupando a los participantes en función de su voluntariedad/obligatoriedad en la práctica de actividad física permitiría clarificar el sentido de ocio u tratamiento que este ejercicio tuviera para los mayores y quizás correlacionarlo con la felicidad –presente y pasada- estimada. Por otro lado, una metodología longitudinal permitiría hacer un seguimiento estricto de las conductas de actividad física de los participantes y de su felicidad percibida, perspectiva que facilitaría confirmar el papel protector de la práctica de ejercicio en la felicidad de los mayores y, quizás, entender los mecanismos que median en dicha relación.

A pesar de las limitaciones señaladas y de las diferentes investigaciones que aún quedan por desarrollar, nuestros resultados permiten suponer un papel protector de la actividad física en el bienestar subjetivo de las personas mayores y por lo tanto de su felicidad. Este papel protector es fundamental en el diseño de los programas de promoción e intervención en el envejecimiento activo y positivo de la población.

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Fecha de recepción: 3 de marzo de 2013
Fecha de recepción de la versión modificada: 13 de mayo de 2013
Fecha de aceptación: 18 de junio de 2013

 

 
   
                                                 
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